EL GATO CON BOTAS: CUENTOS DE SIEMPRE INFANTILES


Erase una vez un molinero que tenía tres hijos. Era muy pobre y al morir dejó al mayor el viejo molino, al mediano una mula coja y al pequeño tan solo un gato.
Estaba el hijo pequeño llorando su suerte cuando le gato se puso a hablar y le dijo: -No te preocupes, amo. Confía en mí y yo idearé un plan para que podamos vivir con dignidad. Sólo necesito unas botas y un saco.
Recuperado de su sorpresa, el joven hizo lo que le ordenaba el gato: desempolvó un viejo sombrero, una capa y las botas más pequeñas que encontró, y le dio un saco.-¡Prometo volver con buenas noticias!- Se despidió el gato.
En el camino, el gato encontró una hermosa oveja y decidió que era un buen momento para comenzar su plan: Abrió el saco y metió en él a la oveja.
Cargado con la oveja se presentó ante el rey. Tras hacer una profunda reverencia, explicó:-Esta oveja es un humilde regalo de mi amo, el marqués de carabás.
Al día siguiente, cazó un conejo y pidió de nuevo ser recibido por el rey:- Este conejo se lo envía mi amo, el marqués de carabás.…y así continuó día tras día…
Cierta mañana, el gato dijo a su amo:-Métete desnudo en el río y no hagas preguntas. Déjame hacer a mí. El joven obedeció una vez más a su gato.
El rey salía de paseo todos los días con la princesa. El gato esperó a que su carruaje pasara por allí y salió a su encuentro dando gritos:-¡Mi amo! ¡Mi amo el marqués de carabás se está ahogando!
Al momento ordenó el rey a sus lacayos que lo sacaran del agua y trajeran de palacio ricos vestidos para el joven… el rey no había olvidado los regalos del marqués de carabás.
Una vez vestido, el rey le invitó a subir a la carroza. La princesa sonrió al verle tan apuesto y caballeroso.
Mientras, el gato recorrió las tierras por las que iba a pasar la carroza real ordenando a los campesinos:- cuando pregunten de quién son estas tierras, diréis que del marqués de carabás. De no ser así, os enviarán a morir a la guerra.
Los campesinos obedecieron y durante todo el camino el rey pudo comprobar lo poderoso que era el marqués. Pensó que nunca encontraría un pretendiente mejor para su hija. Una mirada le mostró que ella estaba de acuerdo y se lo ofreció por esposo.
Y se casaron, y reinaron, y el gato fue su consejero…y fueron felices y comieron toneladas de perdices.
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