Mariquita
Gloria Fuertes
Mariquita, escribe, escribe,
y no dejes de escribir,
y no te olvides que "mayo"
siempre se pone con "y".
Mariquita, lee, lee,
y no dejes de leer,
porque si no las orejas
pronto te van a crecer.
Mariquita, si eres buena,
los Reyes te traerán
una muñeca muy rubia
con los ojos de cristal,
Mariquita, escribe, escribe,
y no dejes de escribir,
y al pasar los Reyes Magos
te traerán un colibrí.
Mariquita, salta, salta,
y no dejes de saltar;
pareces un saltamonte
con dos trenzas de verdad.
Quien da, quien da,
al cielo se irá;
quien tiene y no da,
al infierno caerá.
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POESIAS INFANTILES PARA NIÑOS: EL OTOÑO
En otoño van las hojas
amarillas, pardas, rojas…
Marchan junto con el viento,
que las deja sin aliento;
corren, vuelan, suben, giran,
nada escuchan, nada miran,
se destrozan contra el suelo
por llegar más pronto al cielo.
Pobres hojas amarillas,
pardas, rojas, pobrecillas,
que en otoño volar quieren
y sin alas, ay! se mueren…
Del libro de lectura “Rocío” de Julia M. Crespo, Edit. Kapelusz
amarillas, pardas, rojas…
Marchan junto con el viento,
que las deja sin aliento;
corren, vuelan, suben, giran,
nada escuchan, nada miran,
se destrozan contra el suelo
por llegar más pronto al cielo.
Pobres hojas amarillas,
pardas, rojas, pobrecillas,
que en otoño volar quieren
y sin alas, ay! se mueren…
Del libro de lectura “Rocío” de Julia M. Crespo, Edit. Kapelusz
PLANTEMOS EL ARBOL:POESIAS INFANTILES PARA NIÑOS
“Abramos la tierra, plantemos el árbol,
será nuestro amigo y aquí crecerá,
y un día vendremos buscando su abrigo
y flores y frutas y sombra dará.
El cielo benigno dé riego a su planta,
el sol de setiembre le dé su calor,
la tierra su jugo dará a sus raíces
y tengan sus hojas verdura y frescor.
Plantemos el árbol, el árbol amigo ;
sus ramas frondosas aquí extenderá,
y un día vendremos buscando sus flores
y sombras y frutas y flores dará.”
Enrique E. Rivarola
En el libro “La palabra y su mundo”, Ed. Plus Ultra
será nuestro amigo y aquí crecerá,
y un día vendremos buscando su abrigo
y flores y frutas y sombra dará.
El cielo benigno dé riego a su planta,
el sol de setiembre le dé su calor,
la tierra su jugo dará a sus raíces
y tengan sus hojas verdura y frescor.
Plantemos el árbol, el árbol amigo ;
sus ramas frondosas aquí extenderá,
y un día vendremos buscando sus flores
y sombras y frutas y flores dará.”
Enrique E. Rivarola
En el libro “La palabra y su mundo”, Ed. Plus Ultra
EL GATO CON BOTAS: CUENTOS DE SIEMPRE INFANTILES

Erase una vez un molinero que tenía tres hijos. Era muy pobre y al morir dejó al mayor el viejo molino, al mediano una mula coja y al pequeño tan solo un gato.
Estaba el hijo pequeño llorando su suerte cuando le gato se puso a hablar y le dijo: -No te preocupes, amo. Confía en mí y yo idearé un plan para que podamos vivir con dignidad. Sólo necesito unas botas y un saco.
Recuperado de su sorpresa, el joven hizo lo que le ordenaba el gato: desempolvó un viejo sombrero, una capa y las botas más pequeñas que encontró, y le dio un saco.-¡Prometo volver con buenas noticias!- Se despidió el gato.
En el camino, el gato encontró una hermosa oveja y decidió que era un buen momento para comenzar su plan: Abrió el saco y metió en él a la oveja.
Cargado con la oveja se presentó ante el rey. Tras hacer una profunda reverencia, explicó:-Esta oveja es un humilde regalo de mi amo, el marqués de carabás.
Al día siguiente, cazó un conejo y pidió de nuevo ser recibido por el rey:- Este conejo se lo envía mi amo, el marqués de carabás.…y así continuó día tras día…
Cierta mañana, el gato dijo a su amo:-Métete desnudo en el río y no hagas preguntas. Déjame hacer a mí. El joven obedeció una vez más a su gato.
El rey salía de paseo todos los días con la princesa. El gato esperó a que su carruaje pasara por allí y salió a su encuentro dando gritos:-¡Mi amo! ¡Mi amo el marqués de carabás se está ahogando!
Al momento ordenó el rey a sus lacayos que lo sacaran del agua y trajeran de palacio ricos vestidos para el joven… el rey no había olvidado los regalos del marqués de carabás.
Una vez vestido, el rey le invitó a subir a la carroza. La princesa sonrió al verle tan apuesto y caballeroso.
Mientras, el gato recorrió las tierras por las que iba a pasar la carroza real ordenando a los campesinos:- cuando pregunten de quién son estas tierras, diréis que del marqués de carabás. De no ser así, os enviarán a morir a la guerra.
Los campesinos obedecieron y durante todo el camino el rey pudo comprobar lo poderoso que era el marqués. Pensó que nunca encontraría un pretendiente mejor para su hija. Una mirada le mostró que ella estaba de acuerdo y se lo ofreció por esposo.
Y se casaron, y reinaron, y el gato fue su consejero…y fueron felices y comieron toneladas de perdices.
Estaba el hijo pequeño llorando su suerte cuando le gato se puso a hablar y le dijo: -No te preocupes, amo. Confía en mí y yo idearé un plan para que podamos vivir con dignidad. Sólo necesito unas botas y un saco.
Recuperado de su sorpresa, el joven hizo lo que le ordenaba el gato: desempolvó un viejo sombrero, una capa y las botas más pequeñas que encontró, y le dio un saco.-¡Prometo volver con buenas noticias!- Se despidió el gato.
En el camino, el gato encontró una hermosa oveja y decidió que era un buen momento para comenzar su plan: Abrió el saco y metió en él a la oveja.
Cargado con la oveja se presentó ante el rey. Tras hacer una profunda reverencia, explicó:-Esta oveja es un humilde regalo de mi amo, el marqués de carabás.
Al día siguiente, cazó un conejo y pidió de nuevo ser recibido por el rey:- Este conejo se lo envía mi amo, el marqués de carabás.…y así continuó día tras día…
Cierta mañana, el gato dijo a su amo:-Métete desnudo en el río y no hagas preguntas. Déjame hacer a mí. El joven obedeció una vez más a su gato.
El rey salía de paseo todos los días con la princesa. El gato esperó a que su carruaje pasara por allí y salió a su encuentro dando gritos:-¡Mi amo! ¡Mi amo el marqués de carabás se está ahogando!
Al momento ordenó el rey a sus lacayos que lo sacaran del agua y trajeran de palacio ricos vestidos para el joven… el rey no había olvidado los regalos del marqués de carabás.
Una vez vestido, el rey le invitó a subir a la carroza. La princesa sonrió al verle tan apuesto y caballeroso.
Mientras, el gato recorrió las tierras por las que iba a pasar la carroza real ordenando a los campesinos:- cuando pregunten de quién son estas tierras, diréis que del marqués de carabás. De no ser así, os enviarán a morir a la guerra.
Los campesinos obedecieron y durante todo el camino el rey pudo comprobar lo poderoso que era el marqués. Pensó que nunca encontraría un pretendiente mejor para su hija. Una mirada le mostró que ella estaba de acuerdo y se lo ofreció por esposo.
Y se casaron, y reinaron, y el gato fue su consejero…y fueron felices y comieron toneladas de perdices.
EL LOBO Y LOS SIETE CABRITILLOS:CUENTOS PARA NIÑOS DE AHORA Y DE SIEMPRE

Cierto día, mamá cabra tenía que hacer la compra y dejó solos por primera vez a los siete cabritillos. –Cuando vuelva os enseñaré la patita por debajo de la puerta. Entretanto no abráis a nadie, ya que puede venir el lobo.
Cuando se alejaba, le preguntó el más pequeño: -¿Cómo sabremos que es el lobo?
-El lobo tiene la voz ronca y las pezuñas marrones. Es fácil reconocerlo- contestó mamá cabra.
Entonces mamá cabra se marcho y los cabritillos se pusieron a jugar. De repente tocaron a la puerta, y los cabritillos preguntaron: -¿Quién es?- Hola hijitos abridme la puerta, por favor, soy mamá.- Respondió una horrible voz, ronca y áspera.
-No trates de engañarnos. Tú eres el lobo.
Los cabritillos siguieron con sus juegos, mientras el malvado lobo se alejaba furioso:- Nunca conseguiré engañar a estos cabritillos! ¿Qué puedo hacer? De pronto se lo ocurrió una idea.
Se dirigió al gallinero más cercano y robó varios huevos para aclararse la voz. Volvió luego a casa de los cabritillos y llamó a la puerta.
-¿Quién es?- preguntaron.
-Soy mamá, abridme.-Respondió el lobo con una voz muy dulce.
Los cabritillos, que no estaban muy seguros, se acordaron de lo que les había dicho mamá y le pidieron que les enseñara la pata por debajo de la puerta.
¡Vaya susto más grande se llevaron los cabritillos al ver la pezuña marrón del lobo feroz!
-¿Qué le pasará al lobo?- Se preguntaban las ardillas, viendo cómo el terrible animal, furioso y aullando, se embadurnaba las patas de harina.
El lobo llamó de nuevo a la puerta.-¿Quién es?-Preguntaron los cabritillos.- Soy mamá. Abridme, por favor. Si queréis os enseño la patita por debajo de la puerta.
Los cabritillos vieron una pezuña blanca y, creyendo que era su mamá, corrieron a abrir la puerta…
…Pero, ¡oh terrible sorpresa! Era el lobo, que venía dispuesto a zampárselos. Salieron en estampida mientras el lobo se relamía.
Y así, con un hambre voraz, se los fue comiendo una tras otro. ¿A todos?, bueno a todos no, pues el más pequeños consiguió escapar, escondiéndose en la caja del reloj.
¡Qué terrible disgusto el de mamá al llegar a casa y ver lo ocurrido!; las sillas tiradas, las cortinas rasgadas… fue llamando a los cabritillos uno a uno, hasta que una vocecilla salió del reloj. El más pequeño, entre lágrimas, le contó lo sucedido.
Fueron a buscar al lobo, que dormía la siesta. Mamá le abrió la tripa y sacó a sus hijitos sanos y salvos, pues se los había tragado enteros. Al despertarse, el lobo malo se sintió tan mal que no volvió a intentar comerse a los cabritillos.
Cuando se alejaba, le preguntó el más pequeño: -¿Cómo sabremos que es el lobo?
-El lobo tiene la voz ronca y las pezuñas marrones. Es fácil reconocerlo- contestó mamá cabra.
Entonces mamá cabra se marcho y los cabritillos se pusieron a jugar. De repente tocaron a la puerta, y los cabritillos preguntaron: -¿Quién es?- Hola hijitos abridme la puerta, por favor, soy mamá.- Respondió una horrible voz, ronca y áspera.
-No trates de engañarnos. Tú eres el lobo.
Los cabritillos siguieron con sus juegos, mientras el malvado lobo se alejaba furioso:- Nunca conseguiré engañar a estos cabritillos! ¿Qué puedo hacer? De pronto se lo ocurrió una idea.
Se dirigió al gallinero más cercano y robó varios huevos para aclararse la voz. Volvió luego a casa de los cabritillos y llamó a la puerta.
-¿Quién es?- preguntaron.
-Soy mamá, abridme.-Respondió el lobo con una voz muy dulce.
Los cabritillos, que no estaban muy seguros, se acordaron de lo que les había dicho mamá y le pidieron que les enseñara la pata por debajo de la puerta.
¡Vaya susto más grande se llevaron los cabritillos al ver la pezuña marrón del lobo feroz!
-¿Qué le pasará al lobo?- Se preguntaban las ardillas, viendo cómo el terrible animal, furioso y aullando, se embadurnaba las patas de harina.
El lobo llamó de nuevo a la puerta.-¿Quién es?-Preguntaron los cabritillos.- Soy mamá. Abridme, por favor. Si queréis os enseño la patita por debajo de la puerta.
Los cabritillos vieron una pezuña blanca y, creyendo que era su mamá, corrieron a abrir la puerta…
…Pero, ¡oh terrible sorpresa! Era el lobo, que venía dispuesto a zampárselos. Salieron en estampida mientras el lobo se relamía.
Y así, con un hambre voraz, se los fue comiendo una tras otro. ¿A todos?, bueno a todos no, pues el más pequeños consiguió escapar, escondiéndose en la caja del reloj.
¡Qué terrible disgusto el de mamá al llegar a casa y ver lo ocurrido!; las sillas tiradas, las cortinas rasgadas… fue llamando a los cabritillos uno a uno, hasta que una vocecilla salió del reloj. El más pequeño, entre lágrimas, le contó lo sucedido.
Fueron a buscar al lobo, que dormía la siesta. Mamá le abrió la tripa y sacó a sus hijitos sanos y salvos, pues se los había tragado enteros. Al despertarse, el lobo malo se sintió tan mal que no volvió a intentar comerse a los cabritillos.
RATÓN DE CAMPO,RATÓN DE CIUDAD: CUENTOS DE SIEMPRE PARA NIÑOS

El ratón de campo invitó a comer a su pariente, el ratón de ciudad. Su madriguera estaba en el tronco de una encina y, nada más llegar, una bellota cayó en la cabeza del invitado.
Para comer había una sopa de hiervas que al ratón de campo le parecía exquisita. El ratón de ciudad, acostumbrado a manjares más finos, sudaba al comerla.
-¡Fuera sopa! – Dijo al fin el invitado-. Esto no es comida de ratones. Ven a mi casa de la ciudad y verás lo que es bueno.
El ratón de campo no tenía ganas de ir, pero su pariente le puso la gorra y le arrastró hacia la bulliciosa ciudad.
Una vez allí, estuvieron a punto de ser aplastados, pero el ratón de ciudad no parecía ver ningún peligro.-Probarás el jamón que hay en la bodega - iba diciendo.
Efectivamente, la bodega rebosaba de cosas ricas y del techo colgaba un oloroso jamón pero, para poder comerlo, primero había que roer la cuerda y hacer que cayera.
El ratón de ciudad subió ágilmente hasta la cuerda y la royó. El jamón cayó al suelo, causando un gran sobresalto el primo del campo.
Pero el estruendo también lo oyó el dueño del jamón, que apareció en la bodega con su gato. El ratón de campo no esperó más y huyó disparado por un agujerillo.
Mientras corría hacia su madriguera, el ratón de campo iba pensando que mejor sabe una sopa tomada con tranquilidad que todos los manjares del mundo.
Para comer había una sopa de hiervas que al ratón de campo le parecía exquisita. El ratón de ciudad, acostumbrado a manjares más finos, sudaba al comerla.
-¡Fuera sopa! – Dijo al fin el invitado-. Esto no es comida de ratones. Ven a mi casa de la ciudad y verás lo que es bueno.
El ratón de campo no tenía ganas de ir, pero su pariente le puso la gorra y le arrastró hacia la bulliciosa ciudad.
Una vez allí, estuvieron a punto de ser aplastados, pero el ratón de ciudad no parecía ver ningún peligro.-Probarás el jamón que hay en la bodega - iba diciendo.
Efectivamente, la bodega rebosaba de cosas ricas y del techo colgaba un oloroso jamón pero, para poder comerlo, primero había que roer la cuerda y hacer que cayera.
El ratón de ciudad subió ágilmente hasta la cuerda y la royó. El jamón cayó al suelo, causando un gran sobresalto el primo del campo.
Pero el estruendo también lo oyó el dueño del jamón, que apareció en la bodega con su gato. El ratón de campo no esperó más y huyó disparado por un agujerillo.
Mientras corría hacia su madriguera, el ratón de campo iba pensando que mejor sabe una sopa tomada con tranquilidad que todos los manjares del mundo.
PETER PAN:CUENTOS INFANTILES DE SIEMPRE
Todos los niños crecen. Todos excepto uno. Se llama Peter Pan, no sabe leer ni escribir y vive en el país de nunca jamás. Una noche voló a Londres con el hada Campanilla. Entró en casa de los Darling y despertó a Wendy, Juan y Miguel.
Peter Pan invitó a los hermanos a ir con él al país de nunca jamás.
-Iremos volando; es fácil si uno piensa en cosas bonitas. Al amanecer divisaron nunca jamás: la isla de las sirenas, el barco pirata, el campamento indio, el Árbol de los niños perdidos…
Pero el hada Campanilla tenía celos de Wendy…
…Así que hizo señas a los niños perdidos para que derribaran a un <> llamado Wendy, por orden de Peter Pan.
¡Y lo consiguieron! Wendy fue derribada por una piedra y se libró porque Peter Pan la cogió en sus brazos poco antes de llegar al suelo.
A la casa de los niños perdidos se entraba por un tronco hueco. Allí, a salvo de los piratas, Wendy les contaba cuentos y los quería como una madre.
Un día los piratas dejaron a la princesa india en la roca de los abandonados. Querían que se ahogara cuando subiera la marea, pero Peter Pan la salvó.
El capitán garfio tuvo que huir perseguido por un cocodrilo que tiempo atrás se había comido su brazo.
Mientras, los demás piratas encontraron el escondrijo de los niños perdidos y los llevaron prisioneros a su barco. Campanilla bebió un vaso de agua envenenada por los piratas. Pero sanó, porque las hadas se curan cuando los niños son felices.
Entretanto, en el buque pirata, iban a tirar al mar a los niños perdidos. Entonces llegó Peter Pan al rescate. Hubo una gran pelea y , al final, garfio y los piratas huyeron en una chalupa, perseguidos por el cocodrilo.
Pero ya era hora de regresar. Volviendo a casa volando. -¡Quédate con nosotros, Peter!-Le pidió Wendy.
-No. Yo no quiero crecer – contestó él despidiéndose. Pero siempre seremos amigos.
Y Peter Pan sigue siendo un niño.
Peter Pan invitó a los hermanos a ir con él al país de nunca jamás.
-Iremos volando; es fácil si uno piensa en cosas bonitas. Al amanecer divisaron nunca jamás: la isla de las sirenas, el barco pirata, el campamento indio, el Árbol de los niños perdidos…
Pero el hada Campanilla tenía celos de Wendy…
…Así que hizo señas a los niños perdidos para que derribaran a un <
¡Y lo consiguieron! Wendy fue derribada por una piedra y se libró porque Peter Pan la cogió en sus brazos poco antes de llegar al suelo.
A la casa de los niños perdidos se entraba por un tronco hueco. Allí, a salvo de los piratas, Wendy les contaba cuentos y los quería como una madre.
Un día los piratas dejaron a la princesa india en la roca de los abandonados. Querían que se ahogara cuando subiera la marea, pero Peter Pan la salvó.
El capitán garfio tuvo que huir perseguido por un cocodrilo que tiempo atrás se había comido su brazo.
Mientras, los demás piratas encontraron el escondrijo de los niños perdidos y los llevaron prisioneros a su barco. Campanilla bebió un vaso de agua envenenada por los piratas. Pero sanó, porque las hadas se curan cuando los niños son felices.
Entretanto, en el buque pirata, iban a tirar al mar a los niños perdidos. Entonces llegó Peter Pan al rescate. Hubo una gran pelea y , al final, garfio y los piratas huyeron en una chalupa, perseguidos por el cocodrilo.
Pero ya era hora de regresar. Volviendo a casa volando. -¡Quédate con nosotros, Peter!-Le pidió Wendy.
-No. Yo no quiero crecer – contestó él despidiéndose. Pero siempre seremos amigos.
Y Peter Pan sigue siendo un niño.
EL PATITO FEO: CUENTOS PARA NIÑOS DE SIEMPRE
Una hermosa mañana de primavera, todos los patitos de mamá pata salieron del cascarón… todos menos uno, que parecía que no iba a salir nunca.
Mamá pata estaba preocupada. ¿Qué estaría pasando ahí dentro? – Creo que este hijo mío va a ser muy vergonzoso.
Por fin, el huevo se rompió y apareció un curioso patito con las plumas de un color gris apagado.
El patito feo vivía feliz, chapoteando en el agua con sus hermanos. Pero llegó el pato más grandullón del corral. Al ver al patito, decidió que era demasiado feo para vivir con él.-Vete y no vuelvas por aquí.
Mamá pata intentó defender a su hijo, pero los demás animales se rieron de ella. Todos pensaban que el patito era tan horrible que merecía que le echaran.
El patito decidió irse a buscar un nuevo hogar. En el camino, se topó con una bandada de patos que se rieron de él: -¿Qué clase de bicho raro eres tú? De pronto, entre la maleza, apareció un cazador. Los patos huyeron al sonar los primeros disparos…
El patito se cruzó con el perro del cazador. Cuando ya se veía entre sus fauces, el perro siguió su camino.-Debo de ser tan feo que ni los perros quieren acercarse.
Siguió caminando triste y solo, sin más compañía que los animalitos del bosque. Vio a lo lejos una casa y hacia ella se encaminó en busca de ayuda y cobijo.
En la casa no fue recibido como esperaba. El gato mimado de la dueña era muy envidioso:<> -¡Fuera, pato, largo o te araño! Llegó el invierno y el patito lo pasó tiritando de frío.
Con la primavera, unos niños lo encontraron refugiado en su casa y el patito tuvo que salir de nuevo corriendo.
Pasó el tiempo y el patito creció. Estaba un día bañándose en un estanque cuando unos hermosos cisnes se le acercaron. El patito los miró con curiosidad.
Después se miró él mismo en las aguas y lo que vio le hizo cambiar para siempre…Descubrió que en realidad era un hermoso cisne que había creído ser un patito feo.
Mamá pata estaba preocupada. ¿Qué estaría pasando ahí dentro? – Creo que este hijo mío va a ser muy vergonzoso.
Por fin, el huevo se rompió y apareció un curioso patito con las plumas de un color gris apagado.
El patito feo vivía feliz, chapoteando en el agua con sus hermanos. Pero llegó el pato más grandullón del corral. Al ver al patito, decidió que era demasiado feo para vivir con él.-Vete y no vuelvas por aquí.
Mamá pata intentó defender a su hijo, pero los demás animales se rieron de ella. Todos pensaban que el patito era tan horrible que merecía que le echaran.
El patito decidió irse a buscar un nuevo hogar. En el camino, se topó con una bandada de patos que se rieron de él: -¿Qué clase de bicho raro eres tú? De pronto, entre la maleza, apareció un cazador. Los patos huyeron al sonar los primeros disparos…
El patito se cruzó con el perro del cazador. Cuando ya se veía entre sus fauces, el perro siguió su camino.-Debo de ser tan feo que ni los perros quieren acercarse.
Siguió caminando triste y solo, sin más compañía que los animalitos del bosque. Vio a lo lejos una casa y hacia ella se encaminó en busca de ayuda y cobijo.
En la casa no fue recibido como esperaba. El gato mimado de la dueña era muy envidioso:<
Con la primavera, unos niños lo encontraron refugiado en su casa y el patito tuvo que salir de nuevo corriendo.
Pasó el tiempo y el patito creció. Estaba un día bañándose en un estanque cuando unos hermosos cisnes se le acercaron. El patito los miró con curiosidad.
Después se miró él mismo en las aguas y lo que vio le hizo cambiar para siempre…Descubrió que en realidad era un hermoso cisne que había creído ser un patito feo.
PULGARCITO: CUENTOS DE SIEMPRE INFANTILES PARA NIÑOS

Érase una vez un leñador que vivía con sus siete hijos. Eran muy pobres y el hombre no podía alimentarlos a todos.
Pulgarcito era el pequeño de los siete hermanos. Llegaron tiempos difíciles y, una noche, pulgarcito escuchó a sus padres, que hablaban muy preocupados:- Lo mejor es que los abandonemos en el bosque para que aprendan a ganarse la vida.
Al día siguiente, la familia salió al bosque a cortar leña. Todos cantaban y reían mientras pulgarcito, que era muy listo, iba dejando miguitas de pan para marcar el camino.
Cuando el sol desaparecía por el horizonte, los niños se dieron cuenta de que sus padres se habían ido y ellos estaban solos. - ¿Cómo volveremos? Nunca encontraremos nuestra casa -decían mientras lloraban asustados.
-No os preocupéis – Les dijo Pulgarcito -,he marcado el camino con migas de pan, así que pronto estaremos en casa sanos y salvos.
Siguieron el rastro que había ido dejando purlgarcito pero enseguida se dieron cuenta de que muchas de las migas ya se las habían comido los pajaritos.
Caminaron toda la noche. Al amanecer, llamaron a la puerta de una enorme casa. Una amable señora abrió e invitó a los chicos a pasar, pero antes les avisó de que allí vivía un terrible ogro que devoraba niños. Aun así, estaban tan cansados que decidieron quedarse.
-Entonces – Dijo la mujer -, os marcharéis cuando el ogro llegue a casa, porque si no os olerá y querrá que le sirváis de cena para esta noche.
-¡Hum! ¡aquí huele a niño! – Dijo el ogro al entrar. Y rápidamente los chicos huyeron por la ventana.
El ogro descubrió el engaño. Muy enfadado, se calzó sus botas de siete leguas y salió corriendo detrás de los niños para comérselos y saciar su hambre.
Después de mucho correr, decidió descansar un rato y echar una siesta en un lugar que los niños veían desde su escondite.
Pulgarcito aprovechó entonces para quitarle las botas al ogro. Cuando el ogro despertó, miró primero a sus pies y no encontró las botas. - ¿Qué habrá ocurrido con ellas? – Se preguntó extrañado. Y un pajarito se lo contó.
Pulgarcito, feliz y orgulloso con sus nuevas botas mágicas, consiguió trabajo como cartero real y así pudo ayudar a su familia a salir adelante.
Pulgarcito era el pequeño de los siete hermanos. Llegaron tiempos difíciles y, una noche, pulgarcito escuchó a sus padres, que hablaban muy preocupados:- Lo mejor es que los abandonemos en el bosque para que aprendan a ganarse la vida.
Al día siguiente, la familia salió al bosque a cortar leña. Todos cantaban y reían mientras pulgarcito, que era muy listo, iba dejando miguitas de pan para marcar el camino.
Cuando el sol desaparecía por el horizonte, los niños se dieron cuenta de que sus padres se habían ido y ellos estaban solos. - ¿Cómo volveremos? Nunca encontraremos nuestra casa -decían mientras lloraban asustados.
-No os preocupéis – Les dijo Pulgarcito -,he marcado el camino con migas de pan, así que pronto estaremos en casa sanos y salvos.
Siguieron el rastro que había ido dejando purlgarcito pero enseguida se dieron cuenta de que muchas de las migas ya se las habían comido los pajaritos.
Caminaron toda la noche. Al amanecer, llamaron a la puerta de una enorme casa. Una amable señora abrió e invitó a los chicos a pasar, pero antes les avisó de que allí vivía un terrible ogro que devoraba niños. Aun así, estaban tan cansados que decidieron quedarse.
-Entonces – Dijo la mujer -, os marcharéis cuando el ogro llegue a casa, porque si no os olerá y querrá que le sirváis de cena para esta noche.
-¡Hum! ¡aquí huele a niño! – Dijo el ogro al entrar. Y rápidamente los chicos huyeron por la ventana.
El ogro descubrió el engaño. Muy enfadado, se calzó sus botas de siete leguas y salió corriendo detrás de los niños para comérselos y saciar su hambre.
Después de mucho correr, decidió descansar un rato y echar una siesta en un lugar que los niños veían desde su escondite.
Pulgarcito aprovechó entonces para quitarle las botas al ogro. Cuando el ogro despertó, miró primero a sus pies y no encontró las botas. - ¿Qué habrá ocurrido con ellas? – Se preguntó extrañado. Y un pajarito se lo contó.
Pulgarcito, feliz y orgulloso con sus nuevas botas mágicas, consiguió trabajo como cartero real y así pudo ayudar a su familia a salir adelante.
LA CASITA DE CHOCOLATE: CUENTOS DE SIEMPRE PARA NIÑOS

Hansel y Gretel eran dos hermanos que vivían en una cabaña del bosque. Sus padres, unos leñadores muy pobres, no sabían qué hacer para conseguir comida. Y un día, decidieron abandonar a los niños.
A la mañana siguiente, fueron al bosque con su madre:-Quedaos aquí recogiendo la leña que hemos cortado. Dentro de un ratito volveré a buscaros.
Pero llegó la noche y los padres no volvían, así que decidieron buscar el camino de vuelta a casa. Todos los árboles del bosque les parecían iguales y acabaron por perderse.
Tenían sueño y hambre. Caminaron toda la noche, hasta que se durmieron al pie de un gran árbol. Al amanecer, mientras buscaban el camino, Hansel descubrió algo: - ¡Mira, Gretel!
…Era una casa de caramelo con el tejado de chocolate. De pronto, apareció la dueña de la casa, una anciana que les invitó a entrar.
Una vez dentro, los niños siguieron comiendo cuanto quisieron. Entonces la anciana, que era una bruja, los enjauló: - Cuando engordéis más … ! Os comeré!
Los dos hermanos, muertos de miedo, decidieron que lo mejor era no probar bocado. Y así lo hicieron, pero , a veces, tenían tanta hambre que no podían aguantar.
Mientras la bruja cocinaba, Gretel tenía que barrer y fregar los cacharros, y debía obedecer si no quería que la vieja la convirtiera en rana.
Un día, la malvada bruja decidió preparar el horno para asar a los niños y comérselos con patatas.
-¡ Preparaos, niños! Hoy cumplo quinientos años y he decidido celebrarlo con una comida muy especial: Vosotros seréis el plato principal – gritó la bruja, mientras Hansel y Gretel la escuchaban muertos de miedo.
- Voy a comprobar si el horno está caliente. Gretel, trae la mantequilla – Ordenó la bruja. Y en ese momento a la niña se le ocurrió una feliz idea…
Visto y no visto, la niña cogió carrerilla, empujó con todas sus fuerzas a la bruja dentro del horno y lo cerró. Se oyó un grito y luego se hizo el silencio. Hansel saltaba de contento.
-¡Somos libres!-Gritaba, mientras Gretel le abría la jaula.
Descubrieron un cofre de monedas de oro bajo la cama de la bruja y se lo llevaron. En el bosque encontraron a sus padres, que los buscaban arrepentidos. Y desde aquel día vivieron todos juntos muy felices.
A la mañana siguiente, fueron al bosque con su madre:-Quedaos aquí recogiendo la leña que hemos cortado. Dentro de un ratito volveré a buscaros.
Pero llegó la noche y los padres no volvían, así que decidieron buscar el camino de vuelta a casa. Todos los árboles del bosque les parecían iguales y acabaron por perderse.
Tenían sueño y hambre. Caminaron toda la noche, hasta que se durmieron al pie de un gran árbol. Al amanecer, mientras buscaban el camino, Hansel descubrió algo: - ¡Mira, Gretel!
…Era una casa de caramelo con el tejado de chocolate. De pronto, apareció la dueña de la casa, una anciana que les invitó a entrar.
Una vez dentro, los niños siguieron comiendo cuanto quisieron. Entonces la anciana, que era una bruja, los enjauló: - Cuando engordéis más … ! Os comeré!
Los dos hermanos, muertos de miedo, decidieron que lo mejor era no probar bocado. Y así lo hicieron, pero , a veces, tenían tanta hambre que no podían aguantar.
Mientras la bruja cocinaba, Gretel tenía que barrer y fregar los cacharros, y debía obedecer si no quería que la vieja la convirtiera en rana.
Un día, la malvada bruja decidió preparar el horno para asar a los niños y comérselos con patatas.
-¡ Preparaos, niños! Hoy cumplo quinientos años y he decidido celebrarlo con una comida muy especial: Vosotros seréis el plato principal – gritó la bruja, mientras Hansel y Gretel la escuchaban muertos de miedo.
- Voy a comprobar si el horno está caliente. Gretel, trae la mantequilla – Ordenó la bruja. Y en ese momento a la niña se le ocurrió una feliz idea…
Visto y no visto, la niña cogió carrerilla, empujó con todas sus fuerzas a la bruja dentro del horno y lo cerró. Se oyó un grito y luego se hizo el silencio. Hansel saltaba de contento.
-¡Somos libres!-Gritaba, mientras Gretel le abría la jaula.
Descubrieron un cofre de monedas de oro bajo la cama de la bruja y se lo llevaron. En el bosque encontraron a sus padres, que los buscaban arrepentidos. Y desde aquel día vivieron todos juntos muy felices.
LOS TRES CERDITOS:CUENTOS DE SIEMPRE INFANTILES PARA NIÑOS

Mamá cerda decidió que ya era hora de que sus hijos supieran cómo era el mundo.
Los tres cerditos se despidieron de su madre y se fueron cada uno por un camino diferente.
El primer cerdito se cansó de andar, hizo una choza de paja y se echó a dormir. Llegó el lobo hambriento y dijo:-Ábreme, cerdito, o soplaré y tu casa tiraré.
El cerdito no abrió y el lobo sopló con fuerza, tiró la casa y se lo comió.
El segundo cerdito también era algo perezoso, se hizo una cabaña de ramas y se echó a dormir.
El lobo hambriento llegó diciendo:-¡Abre cerdito o soplaré, soplaré y tu casa tiraré!
El cerdito no quiso abrir. Entonces el lobo sopló y sopló, tiró la cabaña y también se lo comió.
Por suerte, el tercer cerdito era muy trabajador y decidió construirse una buena casa con ladrillos y cemento. De nuevo apareció el lobo y llamó a la casa del tercer cerdito.
-Ábreme, o soplaré y tu casa tiraré.
-¡Sopla lo que quieras, que no me das miedo! El sopló, con todas sus fuerzas, pero la casa no se movió ni un milímetro.
El cerdito estaba tranquilo, sabía que, gracias a su trabajo, la casa era muy resistente.
El astuto lobo subió al tejado y se deslizó por el hueco de la chimenea. Estaba dispuesto a entrar en la casa como fuera.
Pero el cerdito se dio cuenta y destapó el calero con agua hirviendo que estaba en la lumbre.
El lobo cayó en el caldero y se abrasó con el agua. Salió a todo correr y no se le volvió a ver por allí nunca jamás.
Los tres cerditos se despidieron de su madre y se fueron cada uno por un camino diferente.
El primer cerdito se cansó de andar, hizo una choza de paja y se echó a dormir. Llegó el lobo hambriento y dijo:-Ábreme, cerdito, o soplaré y tu casa tiraré.
El cerdito no abrió y el lobo sopló con fuerza, tiró la casa y se lo comió.
El segundo cerdito también era algo perezoso, se hizo una cabaña de ramas y se echó a dormir.
El lobo hambriento llegó diciendo:-¡Abre cerdito o soplaré, soplaré y tu casa tiraré!
El cerdito no quiso abrir. Entonces el lobo sopló y sopló, tiró la cabaña y también se lo comió.
Por suerte, el tercer cerdito era muy trabajador y decidió construirse una buena casa con ladrillos y cemento. De nuevo apareció el lobo y llamó a la casa del tercer cerdito.
-Ábreme, o soplaré y tu casa tiraré.
-¡Sopla lo que quieras, que no me das miedo! El sopló, con todas sus fuerzas, pero la casa no se movió ni un milímetro.
El cerdito estaba tranquilo, sabía que, gracias a su trabajo, la casa era muy resistente.
El astuto lobo subió al tejado y se deslizó por el hueco de la chimenea. Estaba dispuesto a entrar en la casa como fuera.
Pero el cerdito se dio cuenta y destapó el calero con agua hirviendo que estaba en la lumbre.
El lobo cayó en el caldero y se abrasó con el agua. Salió a todo correr y no se le volvió a ver por allí nunca jamás.
PINOCHO:CUENTOS DE SIEMPRE PARA NIÑOS

Un viejo carpintero Gepetto fabricó un muñeco de madera, y le quedó tan bien que le puso un nombre: Pinocho.
Pero el muñeco empezó a hablar y a saltar ante el asombro de Gepetto.
Gepetto le compró una cartera y libros, y lo mandó al colegio, acompañado de Grillo, que le iba dando buenos consejos. Pero Pinocho prefería divertirse en el teatro de títeres, sin escuchar a Grillo.
El dueño del teatro quiso quedarse con Pinocho, pero tanto lloró el pobre muñeco que le dio unas monedas y lo dejó marchar.
De vuelta a casa, se fue con el zorro y el gato, dos astutos ladrones, sin atender a Grillo.
Le llevaron al campo de los milagros y le dijeron que si enterraba allí sus monedas se haría muy rico.
Pinocho les creyó y se quedó sin monedas.
Cuando se dio cuenta del engaño, decidió volver a casa, pero una paloma le dijo que Gepetto había ido a buscarle al mar. En el camino se encontró con muchos niños que se dirigían al país de los juguetes.
Al instante olvidó sus promesas y se fue con ellos.
Allí jugó y brincó todo lo que quiso…pero acabó convertido en burro. Lloró arrepentido hasta que un hada buena se compadeció de él.
El hada le devolvió su aspecto, pero le advirtió: - Cada vez que mientas te crecerá la nariz.
Pinocho y Grillo salieron hacia el mar en busca de Gepetto. Allí se toparon con un tiburón gigante, que se los tragó.
¡Qué sorpresa encontrar a Gepetto en el estómago de animal!
Gracias a que el tiburón bostezó, pudieron escapar.
Cuando llegaron a la playa, sanos y salvos, el hada transformó a Pinocho en un niño de carne y hueso.
Y desde aquel día, siempre se portó bien.
Pero el muñeco empezó a hablar y a saltar ante el asombro de Gepetto.
Gepetto le compró una cartera y libros, y lo mandó al colegio, acompañado de Grillo, que le iba dando buenos consejos. Pero Pinocho prefería divertirse en el teatro de títeres, sin escuchar a Grillo.
El dueño del teatro quiso quedarse con Pinocho, pero tanto lloró el pobre muñeco que le dio unas monedas y lo dejó marchar.
De vuelta a casa, se fue con el zorro y el gato, dos astutos ladrones, sin atender a Grillo.
Le llevaron al campo de los milagros y le dijeron que si enterraba allí sus monedas se haría muy rico.
Pinocho les creyó y se quedó sin monedas.
Cuando se dio cuenta del engaño, decidió volver a casa, pero una paloma le dijo que Gepetto había ido a buscarle al mar. En el camino se encontró con muchos niños que se dirigían al país de los juguetes.
Al instante olvidó sus promesas y se fue con ellos.
Allí jugó y brincó todo lo que quiso…pero acabó convertido en burro. Lloró arrepentido hasta que un hada buena se compadeció de él.
El hada le devolvió su aspecto, pero le advirtió: - Cada vez que mientas te crecerá la nariz.
Pinocho y Grillo salieron hacia el mar en busca de Gepetto. Allí se toparon con un tiburón gigante, que se los tragó.
¡Qué sorpresa encontrar a Gepetto en el estómago de animal!
Gracias a que el tiburón bostezó, pudieron escapar.
Cuando llegaron a la playa, sanos y salvos, el hada transformó a Pinocho en un niño de carne y hueso.
Y desde aquel día, siempre se portó bien.
BAMBI: CUENTOS DE SIEMPRE INFANTILES

Era primavera cuando, en un claro del bosque, nació un hermoso cervatillo al que llamaron Bambi.
Su madre le enseñaba los nombres de todo lo que veía y se fue haciendo amigo de la ardilla del roble, del conejo y de los demás animales.
Lo que más le gustaba a Bambi era jugar con sus primos, Gobo y Falina, con los que correteaba si descanso.
En otoño llegaron las tormentas. Un día Bambi se perdió, pero su padre, el gran príncipe del bosque, le llevó de nuevo junto a su madre.
Con las nieves aparecieron los cazadores, que dispararon cruelmente contra todos, hiriendo de muerte a la madre de Bambi.
Al final del invierno, Bambi había crecido mucho y tenía ya unas pequeñas astas…pero echaba de menos a su madre.
Tambien Falina había crecido y a Bambi le pareció la cierva mas bonita del mundo Romo y Karus, otros ciervos jóvenes pretendían conquistar a Falina. Pero Bambi los venció con su fuerza y autoridad.
El príncipe de los ciervos enseñó a Bambi a distinguir todos los olores, las plantas y lso sonidos del bosque.
Un día se oyó como un trueno y Bambi sintió un gran dolor en el lomo. Le había alcanzado el disparo de un cazador.
Pero consiguió huir y refugiarse en la guarida del príncipe del bosque. Tardó mucho tiempo en curarse de sus heridas.
Cuando volvió a su querido bosque, Bambi era ya todo un ciervo. Le emocionó encontrarse de nuevo con Falina y sus amigos.
Un día, el viejo príncipe se marchó y Bambi fue elegido nuevo príncipe del bosque.
Bambi solía vigilar en lo alto de unas peñas y Falina siempre le acompañaba. Su cornamenta se alzaba como las ramas de un árbol.
El cervatillo se había convertido en un gran príncipe.
Su madre le enseñaba los nombres de todo lo que veía y se fue haciendo amigo de la ardilla del roble, del conejo y de los demás animales.
Lo que más le gustaba a Bambi era jugar con sus primos, Gobo y Falina, con los que correteaba si descanso.
En otoño llegaron las tormentas. Un día Bambi se perdió, pero su padre, el gran príncipe del bosque, le llevó de nuevo junto a su madre.
Con las nieves aparecieron los cazadores, que dispararon cruelmente contra todos, hiriendo de muerte a la madre de Bambi.
Al final del invierno, Bambi había crecido mucho y tenía ya unas pequeñas astas…pero echaba de menos a su madre.
Tambien Falina había crecido y a Bambi le pareció la cierva mas bonita del mundo Romo y Karus, otros ciervos jóvenes pretendían conquistar a Falina. Pero Bambi los venció con su fuerza y autoridad.
El príncipe de los ciervos enseñó a Bambi a distinguir todos los olores, las plantas y lso sonidos del bosque.
Un día se oyó como un trueno y Bambi sintió un gran dolor en el lomo. Le había alcanzado el disparo de un cazador.
Pero consiguió huir y refugiarse en la guarida del príncipe del bosque. Tardó mucho tiempo en curarse de sus heridas.
Cuando volvió a su querido bosque, Bambi era ya todo un ciervo. Le emocionó encontrarse de nuevo con Falina y sus amigos.
Un día, el viejo príncipe se marchó y Bambi fue elegido nuevo príncipe del bosque.
Bambi solía vigilar en lo alto de unas peñas y Falina siempre le acompañaba. Su cornamenta se alzaba como las ramas de un árbol.
El cervatillo se había convertido en un gran príncipe.
LA SIRENITA: CUENTOS DE SIEMPRE PARA NIÑOS GRATIS

Al cumplir quince años, la sirenita recibió un regalo muy especial: subiría por primera vez a la superficie del mar.
Nadó feliz y curiosa hasta la orilla. Por la playa paseaba un apuesto príncipe y la sirenita se enamoró de él al instante.
-¡Tienes que olvidarlo! Tú eres una sirena, no una mujer –le dijo su padre, enfadado al saberlo.
Pero la sirenita no podía dejar de pensar en el príncipe y acudió a la bruja de las aguas para pedirle que le diese unas piernas.
-Si eso es lo que quieres, lo tendrás, pero a cambio me quedaré con tu voz. Si no consigues casarte con el príncipe, morirás.
La sirenita aceptó a pesar de todo. Tomó el brebaje que le había dado la bruja y cayó desmayada.
El joven príncipe encontró a la sirenita en la playa. Quedo maravillado de su belleza y la llevó con él a palacio. Ambos se hicieron muy amigos. Sin embargo, ella no podía contarle al príncipe su historia.
Un día, el príncipe le contó que estaba comprometido y se iba a casar.
Al oírlo, la sirenita sintió un profundo dolor. Una noche en que la sirenita lloraba su suerte a la orilla del mar, salieron a consolarla sus amigas sirenas.
De parte de la bruja de las aguas le ofrecieron un puñal para que matara al príncipe con el puñal…pero no podía hacer daño a quien amaba.
La sirenita no fue capaz de matar al príncipe a quien amaba. Por ser valiente y generosa, la sirenita fue recompensada. Y desde entonces pasea por los mares del mundo protegiendo a los enamorados.
Nadó feliz y curiosa hasta la orilla. Por la playa paseaba un apuesto príncipe y la sirenita se enamoró de él al instante.
-¡Tienes que olvidarlo! Tú eres una sirena, no una mujer –le dijo su padre, enfadado al saberlo.
Pero la sirenita no podía dejar de pensar en el príncipe y acudió a la bruja de las aguas para pedirle que le diese unas piernas.
-Si eso es lo que quieres, lo tendrás, pero a cambio me quedaré con tu voz. Si no consigues casarte con el príncipe, morirás.
La sirenita aceptó a pesar de todo. Tomó el brebaje que le había dado la bruja y cayó desmayada.
El joven príncipe encontró a la sirenita en la playa. Quedo maravillado de su belleza y la llevó con él a palacio. Ambos se hicieron muy amigos. Sin embargo, ella no podía contarle al príncipe su historia.
Un día, el príncipe le contó que estaba comprometido y se iba a casar.
Al oírlo, la sirenita sintió un profundo dolor. Una noche en que la sirenita lloraba su suerte a la orilla del mar, salieron a consolarla sus amigas sirenas.
De parte de la bruja de las aguas le ofrecieron un puñal para que matara al príncipe con el puñal…pero no podía hacer daño a quien amaba.
La sirenita no fue capaz de matar al príncipe a quien amaba. Por ser valiente y generosa, la sirenita fue recompensada. Y desde entonces pasea por los mares del mundo protegiendo a los enamorados.
EL LIBRO DE LA SELVA:CUENTOS DE SIEMPRE INFANTILES PARA NIÑOS

Un lobo encontró llorando en la selva a un cachorro de hombre que había sido abandonado.
Lo llevó a su guarida y la loba lo crió junto con sus lobatos. Lo llamaron Mowgli.
Un día Shere Khan, el temido tigre, se asomó a la guarida y prometió comerse a Moygli al menor descuido, pues odiaba a los hombres.
Akela, el lobo gris, Bagheera, la astuta pantera negra, y Baloo, el sabio oso, enseñaron al niño los secretos de la selva.
Y Mowgli aprendió el idioma de los animales, a nadar, correr y trepar.
Una tarde, los monos charlatanes lo raptaron y lo llevaron a la ciudad antigua. Después de una larga pelea, Baloo, Bagheera y kaa, la pitón, que hipnotizaba con su danza, lo rescataron.
Pasó el tiempo. Un día, el tigre Shere Khan reapareció más fiero que nunca, dispuesto a cumplir su promesa de despedazar al cachorro de hombre. Pero Mowgli ya no era un ser indefenso: Mandó a dos manadas de búfalos contra él, y el tigre murió aplastado.
Así fue como el cachorro de hombre, junto a su amigo el elefante Hathi, se convirtió en el nuevo rey de la selva. Todos le respetaban y temían.
Una vez invadió la selva una jauría de perros salvajes hambrientos, que mataban a todos los animales que encontraban a su paso. Mowgli los desvió a los dominios del pueblo diminuto, habitado por innumerables abejas que los acribillaron a picotazos.
Y un años más llegó la estación del lenguaje nuevo, la primavera, y Mowgli se encontró por primera vez en su vida solo y triste, y lloró. Descubrió a lo lejos la aldea de los hombres. Vio el humo de las hogueras, oyó los cantos y las risas y sintió un gran deseo de acercarse.
Bagheera, Baloo, Kaa, Akela y Hathi le explicaron que cada uno debe vivir con los de su especie para ser feliz y que, como él era un hombre, debía vivir en la aldea.
Le cantaron la canción de la despedida y le dijeron que quizá allí encontraría a su verdadera madre, y quizá…Quizá también encontraría una compañera.
Al acercarse al poblado, Mowgli empezó a ver chicos y chicas como él, y no se sintió tan solo.
Para él empezaba una nueva vida, pero nunca olvidaría a sus amigos.
Lo llevó a su guarida y la loba lo crió junto con sus lobatos. Lo llamaron Mowgli.
Un día Shere Khan, el temido tigre, se asomó a la guarida y prometió comerse a Moygli al menor descuido, pues odiaba a los hombres.
Akela, el lobo gris, Bagheera, la astuta pantera negra, y Baloo, el sabio oso, enseñaron al niño los secretos de la selva.
Y Mowgli aprendió el idioma de los animales, a nadar, correr y trepar.
Una tarde, los monos charlatanes lo raptaron y lo llevaron a la ciudad antigua. Después de una larga pelea, Baloo, Bagheera y kaa, la pitón, que hipnotizaba con su danza, lo rescataron.
Pasó el tiempo. Un día, el tigre Shere Khan reapareció más fiero que nunca, dispuesto a cumplir su promesa de despedazar al cachorro de hombre. Pero Mowgli ya no era un ser indefenso: Mandó a dos manadas de búfalos contra él, y el tigre murió aplastado.
Así fue como el cachorro de hombre, junto a su amigo el elefante Hathi, se convirtió en el nuevo rey de la selva. Todos le respetaban y temían.
Una vez invadió la selva una jauría de perros salvajes hambrientos, que mataban a todos los animales que encontraban a su paso. Mowgli los desvió a los dominios del pueblo diminuto, habitado por innumerables abejas que los acribillaron a picotazos.
Y un años más llegó la estación del lenguaje nuevo, la primavera, y Mowgli se encontró por primera vez en su vida solo y triste, y lloró. Descubrió a lo lejos la aldea de los hombres. Vio el humo de las hogueras, oyó los cantos y las risas y sintió un gran deseo de acercarse.
Bagheera, Baloo, Kaa, Akela y Hathi le explicaron que cada uno debe vivir con los de su especie para ser feliz y que, como él era un hombre, debía vivir en la aldea.
Le cantaron la canción de la despedida y le dijeron que quizá allí encontraría a su verdadera madre, y quizá…Quizá también encontraría una compañera.
Al acercarse al poblado, Mowgli empezó a ver chicos y chicas como él, y no se sintió tan solo.
Para él empezaba una nueva vida, pero nunca olvidaría a sus amigos.
LA BELLA Y LA BESTIA: CUENTOS DE SIEMPRE PARA NIÑOS

Había una vez un comerciante que vivía con su hija en el campo. La muchacha se llamaba Bella.
En uno de sus viajes, el padre de Bella cruzaba el bosque, cuando de repente su caballo se mostró inquieto y salió al galope. Cuando el pobre hombre consiguió calmarlo, se dio cuenta de que se había perdido.
Siguieron cabalgando hasta que se hizo de noche y llegaron a un misterioso castillo que parecía abandonado. Allí pasaron la noche.
Antes de partir, cortó una rosa. Apareció un ser monstruoso.-Por entrar aquí y robar mis rosas, ¡morirás! – Déjame despedirme de mi hija.
La bestia le dejó partir. Al llegar a casa se lo contó todo a su hija, que quiso acompañarlo.
De vuelta a castillo, cenaron con la bestia, y Bella le propuso un trato: - Deja marchar a mi padre; yo me quedaré en su lugar.
La bestia aceptó. Al principio la muchacha tenía miedo, pero la bestia la trataba bien y nada le faltaba.
La bestia, que se había enamorado de Bella, le pidió que se casara con él. Bella no aceptó, pero le propuso que fueran amigos. Bella pidió permiso a la bestia para ir a ver a su padre, prometiendo volver pronto.
La bestia la dejó marchar.
Bella estuvo varios días cuidando a su padre. Había enfermado de tristeza creyendo que ya nunca la vería.
A su vuelta al palacio encontró a la bestia medio muerto de pena por su ausencia.
Entonces Bella supo cuánto lo quería y comprendió que, a pesar de su feo aspecto, tenía un gran corazón.
-No te mueras, me casaré contigo – lloraba mientras le abrazaba. Creyéndole muerto, le besó tiernamente…
… Y el horrible monstruo se transformó en un apuesto príncipe. Una bruja le había encantado hasta que alguien le amara.
Por suerte, bella sabía que la verdadera belleza está en el corazón.
En uno de sus viajes, el padre de Bella cruzaba el bosque, cuando de repente su caballo se mostró inquieto y salió al galope. Cuando el pobre hombre consiguió calmarlo, se dio cuenta de que se había perdido.
Siguieron cabalgando hasta que se hizo de noche y llegaron a un misterioso castillo que parecía abandonado. Allí pasaron la noche.
Antes de partir, cortó una rosa. Apareció un ser monstruoso.-Por entrar aquí y robar mis rosas, ¡morirás! – Déjame despedirme de mi hija.
La bestia le dejó partir. Al llegar a casa se lo contó todo a su hija, que quiso acompañarlo.
De vuelta a castillo, cenaron con la bestia, y Bella le propuso un trato: - Deja marchar a mi padre; yo me quedaré en su lugar.
La bestia aceptó. Al principio la muchacha tenía miedo, pero la bestia la trataba bien y nada le faltaba.
La bestia, que se había enamorado de Bella, le pidió que se casara con él. Bella no aceptó, pero le propuso que fueran amigos. Bella pidió permiso a la bestia para ir a ver a su padre, prometiendo volver pronto.
La bestia la dejó marchar.
Bella estuvo varios días cuidando a su padre. Había enfermado de tristeza creyendo que ya nunca la vería.
A su vuelta al palacio encontró a la bestia medio muerto de pena por su ausencia.
Entonces Bella supo cuánto lo quería y comprendió que, a pesar de su feo aspecto, tenía un gran corazón.
-No te mueras, me casaré contigo – lloraba mientras le abrazaba. Creyéndole muerto, le besó tiernamente…
… Y el horrible monstruo se transformó en un apuesto príncipe. Una bruja le había encantado hasta que alguien le amara.
Por suerte, bella sabía que la verdadera belleza está en el corazón.
CUENTOS DE SIEMPRE: LA BELLA DURMIENTE

El rey y la reina estaban locos de contento. Habían tenido una bella hija que heredaría el trono.
Las hadas le ofrecieron sus dones. Pero nadie se acordó de invitar al hada maléfica, que la maldijo: -¡A los quince años se pinchará y morirá! Por suerte, aún faltaba el regalo de un hada: -No morirá, dormirá hasta que un príncipe la despierte.
La princesita era buena, inteligente y hermosa, según los deseos de las hadas. Pero, a pesar de todas las precauciones, al cumplir quince años se pinchó con una aguja y , al instante, cayó en un seños profundo.
Le pusieron su mejor vestido y adornaron su lecho con flores.
El hada buena se compadeció de la tristeza que reinaba en palacio, con su varita mágica tocó a hombres y animales y todos se quedaron dormidos, como la princesa.
El palacio quedó silencioso y, con el tiempo, un espeso bosque de zarzas lo cubrió. Después de cien años ya nadie recordaba a la princesa dormida. Entonces acertó a pasar por allí un príncipe valiente.
Atraído por la curiosidad, quiso atravesar aquel bosque impenetrable. Como por arte de magia, las zarzas se apartaban para dejarle pasar.
Encontró a todos dormidos, desde los reyes en sus tronos, hasta el último ratón de la cocina. Asombrado, se preguntaba qué podía haber sucedido allí.
Al descubrir a la princesa en su lecho, quedó prendado de ella y la besó con amor. El encantamiento se rompió y la princesa despertó junto al príncipe.
Todos los habitantes del palacio despertaron y celebraron con gran alegría el fin del encantamiento. Aprovechando la fiesta, la bella durmiente y el príncipe se casaron.
Las hadas le ofrecieron sus dones. Pero nadie se acordó de invitar al hada maléfica, que la maldijo: -¡A los quince años se pinchará y morirá! Por suerte, aún faltaba el regalo de un hada: -No morirá, dormirá hasta que un príncipe la despierte.
La princesita era buena, inteligente y hermosa, según los deseos de las hadas. Pero, a pesar de todas las precauciones, al cumplir quince años se pinchó con una aguja y , al instante, cayó en un seños profundo.
Le pusieron su mejor vestido y adornaron su lecho con flores.
El hada buena se compadeció de la tristeza que reinaba en palacio, con su varita mágica tocó a hombres y animales y todos se quedaron dormidos, como la princesa.
El palacio quedó silencioso y, con el tiempo, un espeso bosque de zarzas lo cubrió. Después de cien años ya nadie recordaba a la princesa dormida. Entonces acertó a pasar por allí un príncipe valiente.
Atraído por la curiosidad, quiso atravesar aquel bosque impenetrable. Como por arte de magia, las zarzas se apartaban para dejarle pasar.
Encontró a todos dormidos, desde los reyes en sus tronos, hasta el último ratón de la cocina. Asombrado, se preguntaba qué podía haber sucedido allí.
Al descubrir a la princesa en su lecho, quedó prendado de ella y la besó con amor. El encantamiento se rompió y la princesa despertó junto al príncipe.
Todos los habitantes del palacio despertaron y celebraron con gran alegría el fin del encantamiento. Aprovechando la fiesta, la bella durmiente y el príncipe se casaron.
CUENTOS DE SIEMPRE: CAPERUCITA ROJA

Cerca del bosque vivía una niña bonita y alegre a la que todos querían. La llamaban caperucita roja porque siempre llevaba una capita que le había hecho su madre.
Un día, su madre le dijo: -Hija, la abuelita está enferma. Llévale esta cesta con queso, pastel y una jarrita de miel. Y ten cuidado, no cruces el bosque mi hables con desconocidos.
Caperucita se puso su capa y se despidió de su madre. Como era muy atrevida, decidió atravesar el bosque para llegar antes. Iba feliz, saludando a todos los animales que se encontraba.
De repente salió el lobo de detrás de un árbol. Pero caperucita roja no se asustaba fácilmente. Así pues, le saludó. – Buenos días, señor lobo. – ¿A dónde vas caperucita? – voy a ver a mi abuelita, que está enferma. - ¿ Y qué llevas ahí? – Queso, pastel y una jarrita de miel.
-¿Y vive muy lejos tu abuelita? –No, allí, al otro lado del bosque. Y adiós, señor, que llevo algo de prisa.
El lobo se fue corriendo, llegó enseguida a la casa de la abuelita y llamó a la puerta.
-¿Quién es? – Preguntó la anciana.
- Soy yo, caperucita – contestó el lobo, imitando la voz de la niña.
La abuela abrió la puerta confiada. El lobo entró y se la comió de un solo bocado. Se puso el gorro de dormir de la abuela y se metió en su cama.
Cuando llegó la niña, se extrañó de encontrarse la puerta abierta: -¡abuelita, soy yo!
Se dirigió a la habitación de la abuelita y se acercó a la cama… - Abuelita, ¡qué orejas más grandes tienes! – Son para oírte mejor.
-Abuelita, abuelita ¡qué ojos tan grandes tienes! –Son para verte mejor.
Abuelita, ¡qué dientes tan grandes tienes! – ¡Son para comerte mejor!- rugió el lobo, saltando sobre caperucita. Y se la comió de un bocado.
El lobo satisfecho, se durmió. Pero pasó por allí un leñador que se imaginó lo que había sucedido. Abrió la barriga del lobo y salieron sanas y salvas caperucita y la abuelita.
Un día, su madre le dijo: -Hija, la abuelita está enferma. Llévale esta cesta con queso, pastel y una jarrita de miel. Y ten cuidado, no cruces el bosque mi hables con desconocidos.
Caperucita se puso su capa y se despidió de su madre. Como era muy atrevida, decidió atravesar el bosque para llegar antes. Iba feliz, saludando a todos los animales que se encontraba.
De repente salió el lobo de detrás de un árbol. Pero caperucita roja no se asustaba fácilmente. Así pues, le saludó. – Buenos días, señor lobo. – ¿A dónde vas caperucita? – voy a ver a mi abuelita, que está enferma. - ¿ Y qué llevas ahí? – Queso, pastel y una jarrita de miel.
-¿Y vive muy lejos tu abuelita? –No, allí, al otro lado del bosque. Y adiós, señor, que llevo algo de prisa.
El lobo se fue corriendo, llegó enseguida a la casa de la abuelita y llamó a la puerta.
-¿Quién es? – Preguntó la anciana.
- Soy yo, caperucita – contestó el lobo, imitando la voz de la niña.
La abuela abrió la puerta confiada. El lobo entró y se la comió de un solo bocado. Se puso el gorro de dormir de la abuela y se metió en su cama.
Cuando llegó la niña, se extrañó de encontrarse la puerta abierta: -¡abuelita, soy yo!
Se dirigió a la habitación de la abuelita y se acercó a la cama… - Abuelita, ¡qué orejas más grandes tienes! – Son para oírte mejor.
-Abuelita, abuelita ¡qué ojos tan grandes tienes! –Son para verte mejor.
Abuelita, ¡qué dientes tan grandes tienes! – ¡Son para comerte mejor!- rugió el lobo, saltando sobre caperucita. Y se la comió de un bocado.
El lobo satisfecho, se durmió. Pero pasó por allí un leñador que se imaginó lo que había sucedido. Abrió la barriga del lobo y salieron sanas y salvas caperucita y la abuelita.
CUENTOS DE SIEMPRE: LA CENICIENTA

Un caballero viudo, que tenía una hija buena y hermosa, se casó con una viuda que tenía dos hijas. Al poco tiempo el caballero murió y la hija quedó desconsolada. Sin embargo, la madrastra y sus hijas se alegraron de poder disfrutar de la herencia.
Envidiaban a la muchacha por su belleza y bondad y la trataban como a su criada. La llamaban cenicienta, porque dormía junto al fuego de la cocina. Cenicienta barría, fregaba, y cocinaba, pero sobre todo lloraba, pues ahora nadie la quería.
Un día se organizó un baile en palacio y fueron invitadas todas las jóvenes casaderas del reino, pues el príncipe quería elegir esposa.
Las hermanastras, pensando que serían las elegidas, se fueron a la fiesta.
Cenicienta también deseaba ir al baile, pero sus hermanastras no se lo permitieron y ella se quedó llorando. Cuando más lloraba, se le apareció su hada madrina.
-No llores, pequeña –le dijo-, porque irás al baile.
La tocó con su varita mágica y cenicienta se encontró vestida con un traje de fiesta. El hada convirtió una calabaza en carroza, al gato en cochero y a dos ratones en caballos.
-Ve al baile, pero no olvides que a las doce se romperá el hechizo.
Cuando cenicienta entró en palacio, todos quedaron impresionados por su belleza, y el príncipe sólo quiso bailar con ella.
Al dar las doce, cenicienta salió corriendo sin despedirse, antes de que se rompiera el encanto…
…Perdió un zapato de cristal en la escalinata. Un minuto después se deshizo el encantamiento.
El príncipe, enamorado, ordenó que para encontrarla probaran el zapato a todas las jóvenes del reino. Por fin llegaron a casa de cenicienta. Las hermanastras se lo probaron inútilmente.
Pero al ponérselo cenicienta…Se supo que ella era la elegida del príncipe.
Al día siguiente se celebró pro todo lo alto la boda del príncipe y cenicienta, que vivieron felices el resto de sus días.
Envidiaban a la muchacha por su belleza y bondad y la trataban como a su criada. La llamaban cenicienta, porque dormía junto al fuego de la cocina. Cenicienta barría, fregaba, y cocinaba, pero sobre todo lloraba, pues ahora nadie la quería.
Un día se organizó un baile en palacio y fueron invitadas todas las jóvenes casaderas del reino, pues el príncipe quería elegir esposa.
Las hermanastras, pensando que serían las elegidas, se fueron a la fiesta.
Cenicienta también deseaba ir al baile, pero sus hermanastras no se lo permitieron y ella se quedó llorando. Cuando más lloraba, se le apareció su hada madrina.
-No llores, pequeña –le dijo-, porque irás al baile.
La tocó con su varita mágica y cenicienta se encontró vestida con un traje de fiesta. El hada convirtió una calabaza en carroza, al gato en cochero y a dos ratones en caballos.
-Ve al baile, pero no olvides que a las doce se romperá el hechizo.
Cuando cenicienta entró en palacio, todos quedaron impresionados por su belleza, y el príncipe sólo quiso bailar con ella.
Al dar las doce, cenicienta salió corriendo sin despedirse, antes de que se rompiera el encanto…
…Perdió un zapato de cristal en la escalinata. Un minuto después se deshizo el encantamiento.
El príncipe, enamorado, ordenó que para encontrarla probaran el zapato a todas las jóvenes del reino. Por fin llegaron a casa de cenicienta. Las hermanastras se lo probaron inútilmente.
Pero al ponérselo cenicienta…Se supo que ella era la elegida del príncipe.
Al día siguiente se celebró pro todo lo alto la boda del príncipe y cenicienta, que vivieron felices el resto de sus días.
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